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Un paysage en déchirure
Un paisaje desgarrado

Una ciudad es una entidad orgánica en constante evolución. Sin embargo, como cualquier otro organismo, necesita que todos sus órganos estén conectados entre sí para funcionar correctamente.

¿Qué pasaría si la sangre no llegara a una extremidad del cuerpo humano? Por desgracia, ese órgano moriría y habría que amputarlo.

En las ciudades no ocurre lo mismo: el órgano no se amputa, sigue ahí y forma parte integrante de lo que llamamos Ciudad. Una Ciudad crònicamente enfrema. sus partes desconectadas no forman un todo orgánico, sino que son islotes de hormigón que adolecen de males sociales permanentes.

El espacio público deja de ser el espacio de la sociabilidad, de la construcción de lo común, para convertirse en un paisaje desmembrado, un espacio de circulación que divide más que comunica.

Estas incomodidades producen, y al mismo tiempo son la causa, de una ciudad fragmentada, de una sociabilidad rota y, por tanto, de una sociedad fragmentada en la que lo común se desvanece en beneficio de lo individual.

Esta exposición no solo habla de ello, sino que también lo reproduce al obligar al espectador a experimentar un espacio expositivo fragmentado, en definitiva, un paisaje desgarrado.

Instalación Site-specific. Institut Français d’Annaba. Medidas variables.
Escultura de luz. 450 cm x 120 cm x 220 cm (Malla de forjado, papel, plástico, luz led)
Fotografías sobre plancha aluminio
Video mono canal estéreo. B/N, 2’. Loop
Rulo malla forjado y fotografías sobre papel vegetal.
Trabajo realizado con Ryma Rezaiguia para el Instituto Francés de Annaba, Argelia